Al Día

Noticias METRO

La actualidad del Sistema METRO está aquí (solo en español):

Bello, abril 5 de 2014                                                N°1256

LA LÍNEA K DE METROCABLE CONTRIBUYÓ A DISMINUIR LOS ÍNDICES DE VIOLENCIA EN LAS COMUNAS 1 Y 2 DE MEDELLÍN


•    Así lo asegura un estudio publicado en 2012 en la American Journal of Epidemiology, una de las revistas más prestigiosas sobre epidemiología en el mundo.
•    El estudio fue liderado por el Programa de Prevención de Conductas para la Vida  (Previva) de la Universidad de Antioquia y un grupo de investigadores de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos.
•    Se tomó una muestra de 288 personas de las Comunas 1 y 2 y se comparó con una muestra de 311 en otras zonas con características similares (grupo de control).
•    Se encontró que la disminución de la tasa de homicidios en estos barrios fue 66% más que la disminución en los barrios del grupo de control.
•    Fenómenos como la cohesión social, la confianza entre los habitantes y la eficacia colectiva tuvieron un aumento significativo.
•    Según cálculos anuales del METRO, los usuarios de la Línea K, se ahorran en dinero, $9.858 millones de pesos, cerca de $80 mil millones en los 8 años de operación comercial.

El proyecto del Metrocable en Santo Domingo Savio, que incluyó una serie de intervenciones físicas y sociales en el entorno, ha tenido un impacto positivo en la comunidad que se traduce en la reducción de la violencia y en el mejoramiento de la salud mental, según un estudio publicado en la American Journal of Epidemiology. 

Este estudio estuvo liderado por los investigadores colombianos Alexandra Restrepo y Luis Fernando Duque (q.e.p.d) del grupo Previva de la Universidad de Antioquia y la doctora española Magdalena Cerdá, del departamento de Epidemiología de Columbia University.

El artículo científico, que fue publicado en la web en abril de 2012 y que tomó tres años de investigación y preparación, indica que la reducción de homicidios en los barrios de la Comuna 1 y 2, pertenecientes a la zona de influencia del Metrocable, fue un 66%  mayor que en los barrios de las comunas usados como grupo de control para contrastar el estudio. 

Si bien la tasa de homicidios en Medellín ha venido disminuyendo en los últimos años, en la zona de influencia de la Línea K se notó una mejoría más significativa, al pasar de una tasa de 188 por cada 100.000 habitantes en 2003, a 30 homicidios en 2008. Igualmente se encontró una mejoría porcentual en factores como la eficacia colectiva, que aumentó un 27% y la confianza en el sistema de justicia, que incrementó un 16%. 

De esto se concluye que las intervenciones en aspectos como la infraestructura y la movilidad acompañadas con programas sociales, contribuyen a mejorar los factores de violencia y la salud mental de los habitantes de los barrios.

Antecedentes

En el año 2003, cuando aún no había entrado en funcionamiento a Línea K de Metrocable entre Acevedo y Santo Domingo Savio, el grupo de Prevención de la violencia y otras conductas de riesgo de la Universidad de Antioquia (Previva), realizó un estudio sobre índices de violencia y salud mental en el Área Metropolitana. Allí se encontró una tasa de homicidios de 188 por cada 100.000 habitantes. 

Seis años después, era evidente que muchas cosas habían cambiado en la zona gracias a la llegada del Metrocable y a las diferentes intervenciones físicas y sociales que acompañaron el desarrollo de esta obra. Eso llevó a los investigadores de Previva, junto con la doctora Magdalena Cerdá, a analizar el impacto que este sistema de transporte había generado en su entorno.  

Los investigadores se basaron en la información recogida en el año 2003 con el fin de establecer una comparación entre el antes y el después del Metrocable. Con el fin de contrastar los resultados, se buscaron dos barrios de las Comunas 4 y 8 con características socioeconómicas similares, a estos últimos se les llamó grupo de control. La hipótesis de los investigadores era que si se presentaba una reducción en la violencia, esta sería mayor en el área de influencia del Cable. 

Los investigadores se dieron a la tarea de localizar a las mismas personas que habían sido encuestadas en 2003 para realizar el estudio en 2008 y concluirlo en 2011. Fue una tarea ardua, que tomó tiempo, pero finalmente, lograron encontrar al 78% de los encuestados en el grupo de intervención y al 77% del grupo de control. 

El muestreo abarcó 23 barrios en las Comunas 1 y 2 de influencia del Metrocable y 25 barrios de las comunas 4 y 8. Fueron en total 599 personas, 288 personas en el grupo de intervención y 288 en el grupo de control. 

Se analizaron aspectos como el mejoramiento en la calidad de los parques y las áreas recreativas, el número de nuevas empresas en la zona, la confianza en las autoridades y la eficacia colectiva, que es la capacidad de las propias comunidades de autogestionarse. 

“Encontramos que las condiciones de los barrios aledaños al Metrocable Línea K aumentaron positivamente en aspectos como la cohesión y control, al igual que la probabilidad de que la gente llame a la policía ante un hecho delictivo. La confianza entre los habitantes y la eficacia colectiva mejoraron mucho. Aunque se presentó una reducción de homicidios en los barrios del grupo de control, esa reducción fue más pronunciada en los barrios de la intervención”, señaló la investigadora Alexandra Restrepo, de Previva. 

Restrepo destacó las intervenciones realizadas por la Empresa de Transporte que acompañaron las obras de Línea K como la construcción de plazoletas, la iluminación, la ampliación de aceras y todos los programas sociales adelantados con la población de la zona de influencia. 

“Esto muestra la importancia de acompañar las grandes obras de infraestructura con intervenciones sociales antes, durante y después de la construcción. Se ha mostrado que factores como los lazos entre la comunidad y el control social influyen en la disminución de los índices violencia y salud mental de la población”, agregó Alexandra Restrepo. 

La trascendencia del estudio radica en que puede aportar pistas sobre cómo direccionar las diferentes intervenciones y la inversión social del Estado en las comunidades de bajos recursos. 

También es de resaltar que la publicación de este artículo en una de las más reputadas revistas de epidemiología se constituye en un reconocimiento a la labor científica de los investigadores antioqueños y al mismo tiempo visibiliza al METRO como agente de inclusión que contribuye a la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. 

Metrocable: eje de la transformación social

Anderson Gutiérrez y Santiago Restrepo tienen solo 19 años pero alcanzaron a vivir unos años de miedo y terror en Santo Domingo. Eran días en que no podían circular libremente por las calles porque corrían el riesgo de ser alcanzados por el fuego cruzado de las bandas. La presencia del Estado era inexistente en un barrio enclavado en una ladera y abandonado prácticamente a su suerte. 

Hoy, descansan y conversan tranquilos junto con un grupo de amigos y toman gaseosa. Algo que hace nueve años quizás no hubiera sido posible. La Línea K de Metrocable, la inversión social del Gobierno Municipal que se ha visto plasmada en mega obras como la Biblioteca España, ha traído aires de prosperidad y seguridad. Como dice Anderson: “Esto era muy maluco, diario había balaceras, pero con la construcción del Metro y en las zonas aledañas las bandas se fueron calmando. Hay más tranquilidad”. Santiago complementa: “Ahora salimos a todos lados sin miedo de que nos vaya a pasar algo malo”. 

La comunidad participa

El Metrocable nació como una necesidad de configurar la red de transporte en el Valle de Aburrá. Debía responder a las necesidades de movilidad de la población y a las condiciones topográficas del terreno. Había que pensar en una solución innovadora y creativa, que le apostara a tecnologías limpias, seguras, con los más altos estándares de calidad y confiables. Un cable aéreo surgió como la posibilidad más viable. 

Lo más importante es hacer a la comunidad partícipe del proyecto, que lo sintieran como propio. “En todos los casos, antes de iniciar cualquier obra o de comprar el primer predio, un equipo social formado por profesionales del METRO hace presencia en las zonas de influencia para compartir con ellos los beneficios y las condiciones necesarias de la obra, e iniciar así una relación que se mantendrá para siempre”, señala el gerente general del Metro, Ramiro Márquez Ramírez. 

Con el fin de acercarse a la comunidad, se diseñaron estrategias de comunicación sencillas, pero con gran sentido social. Hoy se sigue haciendo presencia en la zona con programas sociales como Amigos Metro, Cultura Metro y Escuela de Líderes.  

Un barrio “elegante”

Gerardo Vásquez y Antonio Builes, al contrario de Anderson y Santiago, hace rato dejaron la adolescencia y hoy hablan desde la otra orilla, la de una vejez tranquila. Conversan al lado de un teléfono público. Don Antonio lleva 26 años viviendo en la zona. Todavía recuerda la discriminación que sufrían sus habitantes por vivir en “Mingo”. No sólo los tachaban de ladrones o drogadictos, sino que además, era casi imposible llegar a la zona de otra manera que no fuera caminando o en bus. “Uno cogía un taxi y le decía que iba para Santo Domingo y lo bajaban”, recuerda Don Antonio. 

“Desde que pusieron el Metrocable todo ha cambiado. Hay buena vida, mucho comercio, turistas, es muy amañador”, agrega don Gerardo, que llegó a Santo Domingo hace cuatro décadas. 

Don Gerardo señala que incluso el barrio ya es “caché” y apetecido y son muchos los que se quieren ir a vivir allá. “Allí en la 29 se conseguían casas, cuando la violencia se las daban para que usted viviera en ellas y pagara los servicios y ya. Ahora nadie quiere vender. El barrio se ha valorizado, hay centro de salud, buena vigilancia. Es muy elegante ya”. 

Doña Consuelo Muñoz vive en otro de los barrios de influencia del cable, La Esperanza, y no se piensa mover de allí. Llegó en 1985. En Santo Domingo vio nacer y crecer a sus hijos y tuvo que soportar momentos difíciles en los que temió por la vida de su familia. “Para mí lo del Metrocable fue muy bueno. Yo hasta le dije a mi esposo que iba a orar para dar las gracias. Él se ríe, pero yo me siento muy agradecida de eso y de todas las cosas buenas que han hecho por el barrio”, señala mientras mira el panorama desde la Plazoleta de la estación Santo Domingo.

El éxito de estas obra de infraestructura fue determinado por la gestión social, la cual no solo está presente en la construcción, sino permanentemente en la operación. 
Por otro lado, con la implementación de los metrocables, la Alcaldía de Medellín generó el Proyecto Urbano Integral (PUI) con el que se han construido obras complementarias que han permitido fortalecer la calidad educativa, las instalaciones locativas de los barrios, mejores centros de salud y generar de espacio público de calidad. 

El Metrocable no es simplemente un medio de transporte a habitantes y turistas, ha significado un cambio en la vida de cerca de 200.000 personas que viven en la zona. Ahora, la seguridad, la tranquilidad, la cohesión social y la inclusión han borrado años de abandono y violencia. 

El Metro, pionero 

El Metrocable fue el primer medio de transporte de pasajeros por cable aéreo en el país. El conocimiento y experiencia adquiridos por la empresa en el desarrollo del proyecto, fueron claves para la elaboración de un documento con todas las especificaciones técnicas y requisitos mínimos para este tipo de sistemas. El resultado final fue el Decreto 11072 de 2004, que reglamenta el transporte con cable aéreo para pasajeros. Además, recientemente el Ministerio de Transporte publicó un Manual Metodológico de cables elaborado por el Metro que servirá de guía para otros municipios del país formulen proyectos similares. 


Por lo anterior, otras ciudades del país y de América Latina han mirado con atención al Metrocable y han buscado asesoría de la empresa para desarrollar iniciativas similares. 

Entre 2005 y 2012, se brindaron consultorías a Manizales, a la Alcaldía de Soacha para un proyecto de cable aéreo en Altos de Cazucá, a la Secretaría de Movilidad de Bogotá y una asesoría técnica a Seobras para la puesta en marcha del proyecto del cable aéreo en el Complexo Alemao en Río de Janeiro. 

La experiencia de los cables en Medellín ha sido admirada y reconocida por dirigentes y mandatarios de varios países del mundo, que han sido testigos de la transformación social generada por estos proyectos. 

Cifras: 

- 68.000 millones de pesos costó la Línea K del Metrocable. Fue financiado en un 55% con recursos de la Alcaldía de Medellín y el 45% con recursos del Metro. 
- Entre agosto de 2004 y abril de 2011 la Línea K transportó un total de 38’770.883 usuarios 

Otros cables

La línea J recorre 2.9 kilómetros en el Occidente de Medellín. Está conectada al sistema Metro en la estación San Javier y los usuarios pueden hacer transferencia sin pagar un valor adicional. Las estaciones de la línea J son Juan XXIII, Vallejuelos y La Aurora, donde las cabinas retornan hacía el Metro.

La Línea L recorre 4.6 Kilometros entre la estación de transferencia en Santo Domingo y la vereda El Tambo, donde se encuentra la segunda y última estación. Es la primera línea turística del Metro que funcionó inicialmente con 27 cabinas y en 2011 aumentó su capacidad a 55 cabinas. La línea tiene incidencia en el corregimiento de Santa Elena y en algunos barrios de la Comuna 1 como Santo Domingo Savio, La Esperanza y La Avanzada.

Línea K: recorre 2 kilómetros en el nororiente de la ciudad. Está conectada al sistema Metro en la estación Acevedo y los usuarios pueden hacer transferencia sin pagar un valor adicional. Las estaciones de la línea K son Andalucía, Popular y Santo Domingo. 

Próximos cables

En 2015 el Metro entregará el proyecto Tranvía de Ayacucho, conformado por un tranvía y dos cables complementarios desde los barrios Miraflores y Alejandro Echavarría, en la zona centroriental de Medellín. 


*El grupo de investigadores estuvo conformado por Magdalena Cerdá, Jeffrey D. Morenoff, Ben B. Hansen, Kimberly J. Tessari Hicks, Luis Fernando Duque, Alexandra Restrepo y Ana V. Diez-Roux.

DIRECCIÓN DE COMUNICACIONES

::Más noticias::